Mostrando entradas con la etiqueta Mi vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mi vida. Mostrar todas las entradas

20100312

El otro chisme 18: [¿y los payasos?]

[o, el regreso a la ciudad perdida]


- ¿Y tu, qué haces aquí?
- vine a visitarte, nuevamente
- ¡ah si!, y ¿por qué?
- ¿qué, no te da gusto?
- claro que si, pero, me sorprende tu visita
- ¿no me habías extrañado?
- bastante
- se oye, en tu voz, un dejo de desgano; si quieres me voy
- no es desgano, es sorpresa, ya te lo había dicho
- ¿seguro?
- claro que si; por cierto, ¿y, dónde están los payasos?
- ¿te gustó que anoche te visitara?
- ¿por qué te fijaste en mi gordura?
- vine a platicar un rato contigo
- ¿te has fijado que la realidad, ahora, es muy distinta?
- la realidad siempre es distinta, si no, no fuera realidad
- pero tu, estas igual que la vez pasada.
- ¿y quién te dijo que yo era real?
- ¿y los payasos?
- ¿y por qué has engordado tanto?, anoche, ya no me respondiste
- me tuve que ir
- ¿te fuiste o te llevaron?
- eso, yo no lo decido
- y ahora, que yo decidiera venir a visitarte, ¿te agrado?
- y, ¿por qué no te has quitado esa toalla?
- ¿quieres verme sin ella?
- no me desagradaría, pero, ¿si vuelven a salir lo payasos?
- ¿tienes miedo?
- un poco
- aquí, no deberías tenerlo; aquí es otra la realidad
- eso lo noto, tu atuendo cambia a cada segundo
- una vez te dije que me ibas a ver con toda mi ropa
- nunca pensé que todo pudiera pasar en un momento
- es hora de que te vayas
- ¿por qué tan pronto?
- porque aquí, ya se termino tu tiempo
- y, ¿cuándo te volveré a ver?
- en un rato más...

20100122

El otro chisme 17 [mi entrevista imposible]

Al ver al personaje que tendrás que entrevistar, rezongarás y, tal vez, maldecirás el momento. Sin embargo, empezarás a buscar más información sobre el personaje y a planear la entrevista: el lugar, el día, la hora, tu vestimenta. Comprarás, un día antes de la entrevista, una pequeña libreta para realizar tus apuntes y una pluma negra de gel, de tu marca preferida: Pentel. Ocuparás, nuevamente, tu celular para grabar la entrevista. Pensarás en la manera de ganarte la confianza de tu entrevistado; y, sobre todo, en las preguntas que le vas a hacer al día siguiente. Pensarás, toda la noche, en las dichosas preguntas…

Te levantarás un poco tarde, derivado de la noche en vela por el pensamiento de las preguntas. Verás el reloj y correrás a bañarte. Te vestirás como siempre: un pantalón de mezclilla, una playera y tu - eterna - sudadera azul de Argentina; dejando de lado tu vestimenta que habías planeado: pantalón de vestir, camisa y corbata y suéter. Saldrás de tu casa caminando a prisa, correrás al llegar a Tlalpan, comprarás un boleto de viaje en la estación Portales, abordarás el metro en dirección Cuatro Caminos, descenderás en la estación Zócalo, cruzarás la Plaza de la Constitución, caminarás por 16 de septiembre hasta llegar al Starbucks revisarás tu reloj y verás que llegaste 15 minutos tarde. Te sentarás en las mesas que están en la terracita. Verás como llega tu entrevistado, 3 minutos después que tú. Te reconocerá y se sentará enfrente de ti. Lo saludarás con un pequeño esbozo de sonrisa. Sacarás tu celular y lo mirarás a los ojos…

Tu corazón latirá un con un poco de fuerza, señal de tu nerviosismo. Le dirás: hola, ¿cómo estás? Él te contestará “¿Cómo esta esto de la entrevista?, carnal”; notarás ese pequeño estilo en su habla, característico de las personas de barrio. Le explicarás que la haces para tu tarea de la Universidad. Y comenzarás con una pregunta, que buscará ganarse su confianza: ¿Qué música te gusta? Te verá a los ojos y se le dibujará una pequeña sonrisa burlona en su rostro; rematando con “en realidad tengo un gusto musical muy variado; te lo puedo ejemplificar con algunos nombres de los grupos que traigo en mi iPod – notarás que saca un iPod Touch de su bolsa y que al revisarlo se le vuelve a escapar otra sonrisa -, por ejemplo: Muse, Tokio Ska Paradise Orchestra, Damas Gratis, Infected Mushroom, La Arrolladora, entre muchos otros”. Advertirás la trivialidad de tu pregunta, por lo que continuarás con una pregunta que pueda darte para más: y. ¿dónde trabajas?; te contestará “en Fonart, es una instituto que maneja un programa social de la Sedesol; ahí soy el asesor del Director de Operaciones”. Atacarás, inmediatamente, con una pregunta que busca obtener una opinión: ¿qué piensas del desarrollo social en México? Se llevará una mano a la mejilla y se la rascará, desviará la mirada un poco y al volverse a cruzar con la tuya comenzará: “verás, a mi me parece que, para empezar, el desarrollo social en nuestro país ha sido utilizado como una plataforma política, y desgraciadamente no tiene un plan de largo plazo y, sobre todo, de largo alcance; es decir, siento que, el desarrollo social no tiene una visión y no esta encaminada a, realmente, combatir la pobreza, sino a solo repartir un apoyo y ya – se quedará callado un momento, pero notarás que quiere agregar algo más- y sabes ¿dónde radica, a mi parecer, el principal problema?”; esperará un poco tu respuesta, pero sin dejarte contestar añadirá: “desgraciadamente, los puestos estratégicos son regalados, si así lo quieres ver, a personas ajenas al desarrollo social y sobre todo a la realidad de México; ya que, por lo regular, son personas que creen que el país esta bien y que si hay algún problema se resuelva con modelos o metodologías lejanas, completamente, a las necesidades de la gente; y si, a esto le agregas que, muchos de los funcionarios públicos desconocen la normatividad aplicable, verás que resulta que del desarrollo social los únicos que resultan beneficiados son los funcionarios públicos”. Tendrás, en ese momento, la oportunidad de hacerle una crítica: entonces, ¿tú eres de esas personas beneficiadas? Te verá un poco confundido, pero empezará con su respuesta “no, en mi modo de ver la vida, creo que lo más fácil es criticar, el problema o el verdadero reto, estriba en buscar la solución a eso que tanto criticas; por lo que, en mi trabajo trato de que las cosas se desarrollen de acuerdo y para lo que fueron concebidas, ya que, es el dinero que se ocupa es de todos los mexicanos y lo mínimo que puedes hacer es usarlo adecuadamente“. Le contestarás que estas de acuerdo, y tratarás de explorar otras facetas de la personalidad de tu entrevistado; le preguntarás acerca de sus pasatiempos; verás como su semblante se tranquiliza y contestará, de modo alegre “me encanta dibujar, leer y, a veces, intento escribir”. Verás que se abre una puerta: ¿Cuáles son tus sueños?, a lo que él contestará “sueño con ser un narcotraficante famoso y muy cabrón”, e inmediatamente, soltará la carcajada y añadirá “no es broma, en realidad me llama mucho la atención el poder que tienen esas personas, me gusta la transgresión que hacen de las leyes e instituciones del país, y siento que puedo desempeñar un buen papel como capo de la mafia”, nuevamente soltará una gran carcajada y rematará “sin embargo, me gustaría escribir cuentos y una novela”. Le preguntarás acerca de sus lecturas y sus autores preferidos. Él te contestará que son varios sus autores preferidos, pero que si tuviera que elegir a uno, sin duda, sería Mario Benedetti. Le harás notar que has leído sus otros chismes que publica en su blog, a través de tu siguiente pregunta: ¿Por qué te gusta tanto, el tema de la muerte en tus relatos? Le agradará el escuchar que has leídos sus textos y te explicará “me causa mucha curiosidad el tema de la muerte, me gustaría saber que pasa con los pensamientos cuando el cuerpo se muere; además que este año asistí a dos funerales: el de mi primer jefe en Fonart y el de mi primo”. Callará un momento y bajará la mirada, por lo que, esperarás un poco a que enfrente ese duelo.

Sentirás que es tiempo de finalizar la entrevista, por lo que, harás una última pregunta: ¿Cuándo vas a realizar esta entrevista? Él te contestará “realmente, esta entrevista nunca va a pasar; solo somos parte de un pensamiento, de una meditación, de un cabildeo en la cabeza de Christopher”…

20090608

El otro chisme 13: [El único secreto que tenía]

[Un secreto en 250 palabras, que por cierto en esta ocasión ocupe menos de 200…]


— Y esta semana, ¿de qué se va a tratar tú redacción?

— De un secreto.

— Qué difícil, ¿no lo crees?

— Ese no es el problema. ¿Sabes cuál es el verdadero problema?

— La verdad es que no tengo ni idea, de que te preocupe.

— El único secreto que tenía, ahora es público.

— Y, ¿cómo esta eso?

— ¿Recuerdas la redacción acerca de: lo más atrevido que he hecho?

— Es donde escribiste acerca de un trío, ¿no?

— Exactamente. Nadie sabía, que esa historia no fue producto de mi imaginación. Esa historia realmente sucedió. Lo único, que hice fue ocupar el segundo nombre de mis protagonistas. Curiosamente, no corrí a contárselo a todo el mundo para enaltecer mi ego. En esa ocasión, les prometí que no diría nada, aunque ellas me dijeron que no había problema. Sin embargo, no sentí adecuado divulgarlo. Entonces, ¿porqué, finalmente, lo hice? No lo se.

— ¿No crees que le diste muchas vueltas al asunto?

— Apoco, ¿no recuerdas que me molesta faltar a mis promesas?

— Bueno, bueno. Y, ¿cómo le vas a hacer con la redacción de esta semana?

— Estoy pensando en hacer un pequeño dialogo.

— Y eso, ¿qué tiene que ver?

— ¿No sabias que me gusta hablar solo?...

20090525

El otro chisme 12: [Una Ciudad Perdida]

[Un gran reto onírico en 250 palabras…]


Me encontraba en una ciudad perdida —esas vecindades que de tan grandes que son parecen una ciudad— donde se supone vivía mi amiga. Estaba exactamente en su cuarto, en su cama y a lado de ella. Charlábamos de algo que no recuerdo. Ahora estamos desvestidos y estoy encima de ella. La penetro poco a poco, porque sé que es un sueño y quiero guardar la sensación para cuando despierte. ¿De quién corremos? No lo sé; pero vamos envueltos en una toalla por la calle que conduce a la casa de mis abuelos. Regresamos nuevamente a la ciudad perdida. Por las ventanas, veo payasos. En una casa, que se supone es donde nos encontrábamos en un principio, veo al papá de mi amiga. ¿De él huíamos? Tengo que recuperar mi ropa, porque no puedo correr envuelto en una toalla. ¿Cómo voy a regresar así a mi casa? ¿Dónde esta mi casa? Mis tenis no aparecen: tendré que correr en calcetas. Sé que me van a lastimar las piedritas de la calle. ¿Dónde se metió mi amiga? ¿Por qué me abandonó en su cuarto? Ahora, cómo llegó a la calle nuevamente sin ser visto por su papá. Estoy solo en una ciudad perdida y me duelen las piernas…

¿Por qué amanezco cansado?, si sólo fue un sueño… ¿O no?

-o-

[Al pequeño recuerdo que guardo de una persona muy especial]

20090505

El otro chisme 11: [¿Cómo salió ese tema a colación en la charla?]

[Lo más atrevido que he hecho o ¿que hubiera querido hacer?, en 250 palabras]


Cinco años atrás, me encontraba amenamente platicando con María, que era algo así como la exnovia de mi mejor amigo. La conversación que teníamos era un poco rutinaria, pero interesante: de los amores anteriores, de los problemas familiares, de los sueños, de las fantasías. ¿Cómo salió ese tema a colación en la charla? No lo recuerdo. Al acercarse la noche, me despedí de María y mi mente comenzó a maquilar un gran plan, que días después le comuniqué. Con ayuda de María el plan se perfeccionó.

Por esos tiempos, tenía una relación sentimental con Isabel, que era algo así como familiar de María. Como cada sábado llegó Isabel y María. Al ver a Isabel, le propuse ir a un hotel. En esa ocasión no había nadie más en donde vivía, por lo que le dije a María que nos acompañara. Al llegar al hotel, el recepcionista nos dejó pasar y nos asignó un cuarto en la planta alta, a pesar de que al entrar nos miró extrañado. Al entrar a la habitación, a falta de botella, comenzamos a jugar volados para realizar o poner retos. Los primeros retos fueron muy tranquilos, pero al pasar los minutos nuestras ropas nos empezaron a abandonar. El frío ambiente del exterior, se apaciguaba con el calor de nuestros cuerpos temerosos. La noche se avecinaba, por lo que solo restaba un reto más. Para el ultimo reto, Isabel le dijo a María: “El lado derecho es mío y el izquierdo tuyo; puedes hacerle lo que quieras, menos besarlo”. El plan resultó mejor de lo planeado.

Meses después María me comentó que ellas siempre habían querido hacerlo, pero no habían encontrado con quién…

20090318

El otro chisme 8: [Unos pequeños trozos de cinta adhesiva cortada cuidadosamente en forma de moñito]

["En esta ocasión las 250 palabras fueron para redactar un recuerdo de la infancia"]

¿Cuántos años tenías?, ¿ocho o nueve? Estabas cursando el cuarto de primaria seguramente. Aquel día estabas jugando en el salón de clases. No viste quién pero sentiste que te impactaba en la cabeza una goma. No sabías por qué pero tenías la necesidad de regresar la afrenta. Viste en el piso aquella gran goma blanca y rectangular. Corriste a agarrarle. Sin embargo en el camino se cruzó la pata de una banca. Sentiste caer y tu cabeza se impacto en el filo del asiento metálico de otra banca. No te importó. Alcanzaste la goma y la aventaste nuevamente. Sin embargo algo no estaba bien. Se hizo un silencio sepulcral. Los ojos de tus compañeros y maestra se situaban en tu frente. Tu mano apresuró a tocar tu frente y una pequeña oleada caliente te recorrió la espina dorsal. No te dolía pero al ver tu mano sabías que estabas sangrando. La maestra apresuró el paso de tu mano hacia la dirección. Las monjas trataron de curar la herida con unos pequeños trozos de cinta adhesiva cortada cuidadosamente en forma de moñito. Al llegar tu mamá por ti su cara se transformó en preocupación. Estaba molesta porque no la llamaron. Habló a tu padre y le dijo que te llevaría a urgencias. Por tu frente se alcanzaba a ver parte de tu cráneo, al menos eso te decía tu mamá. En urgencias te dieron siete puntadas. Al terminar la doctora de coserte, asistida por tu madre. Preguntaste: ¿y la goma, dónde quedo?

20090223

El otro chisme 7: [¿autorretrato o autorelato?]

[Nuevamente un reto de la escuela: Un Autorretrato en 250 palabras, tomando un elemento de nuestra vida y desarrollarlo, no autobiografías...]

La noche había comenzado con el pretexto de una copa para atenuar las presiones laborales, las horas habían pasado al igual que la pequeña juerga. El despertador sonó puntual a las 6:30 de la mañana como cada sábado, sin embargo él aún estaba con un vaso de Antillano con Tehuacan y Sidral en la mano. No podía ir en esas condiciones a la Facultad, aunado a que el sueño empezaba a cobrar su pequeña factura diaria. Cuando volvió a abrir los ojos, el pequeño reloj del celular mostraba que eran las 9:20, sabía que ya no llegaba a la segunda clase; por lo que se baño para quitarse el agrio olor del Antillano, en la cocina opto por freírse una hamburguesa, aunque por las prisas olvidó echarle catsup en demasía, como acostumbraba a hacerlo. Apresuró el paso para tomar el micro en Eje 7, y al llegar a Ciudad Universitaria corrió para llegar puntual a Taller de Redacción.

Con la naciente resaca brotando de sus poros, entro a clase participando solo lo necesario, para ser exactos solo cuando el maestro le pidió que participara. Trató de poner atención lo mejor posible. Al terminar la clase <> tenía una tarea que le rondaba las ideas: redactar un autorretrato en 250 palabras. La tarea le pareció extraña, un poco confusa.

— ¿Y si mejor tomo la cámara, me miró al espejo y disparo? — pensó un poco en voz alta. Lo que le trajo un pensamiento que siempre había tenido acerca de su imagen, no le gustaban las fotos de si mismo; le gustaba mucho tomar fotos, los retratos le agradaban, pero los suyos no.

Llegó a casa después de un tranquilo Día de San Valentín, la idea del autorretrato no abandonada sus ideas nocturnas. Toda la semana estuvo pensando en redactar acerca de su gusto por el graffiti, pero le pareció que nunca fue un buen graffitero; después pensó en poner lo del graffiti como antecedente al diseño grafico y los carteles, pero recordó las palabras de su profesor “no es una autobiografía”, pensó en desarrollar la historia que está detrás del los diseños de osos geométricos que actualmente hace. Comenzó a escribir unos cuantos párrafos, pero llegaba al mismo punto: graffiti y diseño, al final de cuentas una pequeña autobiografía.

El viernes después de borrar y volver a escribir varios párrafos, que al final le parecían autobiografías, dejó unos días por la paz su tarea. Finalmente el domingo por la noche se decidió a redactar un pequeño relato, de su autorretrato…

-o-

[Que la crisis no los aplaste... Feliz y tranquilo 2009... (ja! es mi primer post en el año)...]

20080118

El otro chisme 5: [13 Horas]

[Mas que un cuento es un pequeño relato en primera persona, en el cual soy el protagonista, es como dijera Silvia Pinal ‘un caso de la vida real’, espero les agrade y Feliz 2008]

I

-¿Qué tranza Osbe vamos a ir a pintar en la noche?- me preguntó el ‘Sincko’ en la tarde a la entrada de mi casa.
-¿A qué hora y en dónde?- le conteste.
-Igual que la otra vez, allá con el Orgas a las diez- terminó la conversación.

Como el frente frió 18 azotaba directamente a la Ciudad de México, me di un baño para darle un poco de calor a mi cuerpo y me enfunde en el pijama, a las diez de la noche me puse encima de la pijama otro pantalón y dos sudaderas, por eso de prevenir los cambios de temperatura.

Al llegar al ‘punto de reunión’ ya se encontraban varios ‘XVNCA’ que estaban ansiosos por pintar sobre Tlalpan; el ‘Orgas’ cargaba una mochila azul llena de aerosoles junto con su esposa e hija para ‘despistar’. En la estación del metro Portales solo aguardamos por el ‘Sien’ que era el único faltante a la cita.

-Acabo de ver como atoraban a unos weyes en donde había pintado el Morfo y el Kaze- fue como el ‘Sien’ nos saludo al llegar al metro.
- No eches la mala vibra- le reclamó el ‘Sincko’ y sacudió sus manos sobre el ‘Sien’ como si tratara de tirarle la ‘mala vibra’.
-Esperó no sea mal augurio- termino la platica el ‘Orgas’ por que el metro listaba a llegar a los andenes.

El metro San Antonio Abad fue elegido para empezar la ‘noche atascada’ como la habían bautizado por ser una noche donde esperábamos pintar todo lo que se pudiera. Al salir todos nos preparamos: quitar las válvulas a los aerosoles, ponerles una válvula ‘fat’, colocarnos un guante de látex para evitar las molestas manchas en las manos y agitar los aerosoles disimuladamente para empezar a pintar a la primera oportunidad.

II

-¡Shhht!- se oyó del interior de un auto que se incorporaba a Tlalpan sobre la lateral de Viaducto.
-Ahí te hablan- le dijo el ‘Orgas’ dirigiendo la mirada al ‘Sien’

Como buen altruista me acerque para saber que era lo que querían, solo nos preguntaron como llegar al Aeropuerto, sé los dijimos y nos incorporamos de nuevo al grupo, sin haber dado más de diez pasos por Tlalpan llegó una ‘Ram’ llena de policías y tras ella varias más de las cuales descendieron decenas de policías.

-¡Contra la pared!- dijo un policía apuntando con la metralleta. Me revisó las bolsas y me pidió que le mostrara lo que contenía mi morral; y al ver que traía aerosoles me exigió que abordara la ‘unidad’.
-¡Pero si no estoy haciendo nada!- repliqué.
-¿Cómo no? ¡Estabas graffiteando!-
-¡No es cierto!, ¡yo no he pintado nada! y portar aerosoles no es ningún delito- le dije al mismo que me daba gracia como se atrevia a decir ‘graffiteando’ cuando el verbo ‘graffitear’ no existe, se dice pintar.
- ¡Que te subas!- con un tono más agresivo y empujando me llevó a los pies de la ‘Ram’.
-¿Qué pasa?, ¿Sé esta poniendo pendejo?- graznó otro policía que lucia una especie de pasamontañas en el rostro, al mismo tiempo que me amenazaba con la metralleta.

Sentía que de un momento a otro me golpearían como tantas veces había oído, por lo que resignado aborde la ‘Ram’, al subir a ella pude apreciar el sometimiento de los mis compañeros, segundos después uno por uno fueron subiendo a todos, el ‘Orgas’ trataba de tranquilizar a su hija que por el actuar de los policías estaba hecha un ‘mar de lagrimas’.

En el trayecto al Juzgado Civil, nos gritaban <<¡No alcen la cabeza!, ¡Ahora si van a valer madre!, ¿Qué se ganan con graffitear?>>, solo nos mirábamos tratando de tranquilizarnos y pensar que no nos pasaría nada. Al llegar al juzgado varios policías nos pidieron nuestros nombres y nuestra edad, por un momento dudé en decir un nombre y una edad falsa, crear en ese momento una identidad nueva, sin pasado, que en ese momento comenzara su historia; pero deseche la idea y me dije <<¡Awevo! Soy Christopher, tengo 22 años, y tengo más conocimientos que estos palurdos con traje azul y metralleta, además que no hice nada>> que equivocado estaba. También nos tomaron fotos sin dejar de ridiculizarnos a cada momento.

Al entrar al juzgado separaron a los menores de edad, solo nos quedamos el ‘Orgas’ y yo. Aunque ante la juez declaramos en reiteradas ocasiones que no habíamos hecho nada, hecho que era real ya que aún no empezábamos a pintar a la hora de la detención, la juez nos pedía que presentáramos pruebas a nuestro favor, cosa imposible ya que la palabra de los ‘palurdos azules’ tenia mas ‘peso’ que la nuestra, la sentencia: 13 horas de arresto en el Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social mejor conocido como el ‘Torito’.

III

-¡Quiubo!- me dijo al entrar a mi celda un joven entrecano después se volvió a dormir.

Aunque los ‘custodios’ me dejaron tomar dos cobijas el frió calaba hasta los huesos, no pude dormir solo oía las risas, los quejidos y los ronquidos de los demás ‘detenidos’. A las 6:30am puntuales nos sacaron de los bloques de cemento, que intentaban ser una cama, para ir al comedor por frijoles, un bolillo y una infusión de manzanilla, como la apariencia de la comida no era de confiar solo probé la infusión que rebozaba de humo, y que intentaba amainar aunque fuese un poco el frió, que se incrustaba en las bancas de metal que conformaban el comedor.

Nos dejaron regresar a los ‘dormitorios’ pero nos recogieron las cobijas, conciliar el sueño me parecía una empresa imposible así que decidí encontrar ‘Otros Chismes’ en el pasillo de los dormitorios.

IV

-¿Y tú por qué estas aquí?- le dijé al joven de sudadera gris que se incorporaba a las cercanías de la reja.
-Por vender pantaloncitos en el centro- me contestó, aún titiritando por el frío.
-¿Y cuántas horas te echaron?-
- 13 y ¿a ti?-
-Igual, y ¿no alcanzabas fianza?-
-Si, pero querían $200 y yo apenas saqué en todo el día $150, pero ya salgo a las siete-

<<Pinche Ebrard y sus soluciones>> pensé y su nombre se oyó mientras el ‘custodio’ le abría la reja para que saliera, su ‘condena’ había sido cumplida.

V

-¿Y usted por qué esta aquí?- le pregunté a un señor que se cubría la cabeza con una sudadera un poco mugrosa.
-Por borracho- me contestó
-¡Ahh!, ¿Por el alcoholímetro?-
-¡No!, por estar tomando en la Central-
-¿Y cuántas horas?-
-25, pero ya estoy aquí desde ayer, salgo a las 11:30 de la mañana, pero horita que salga me voy a tomar una cuba-
-Así se habla don-

VI

A las 7:30am nos llamaron a ‘pasar lista’, nos formaron en el patio en filas de cinco personas, gritaban el nombre y teníamos que contestar el apellido; después de una nueva revisión minuciosa a nuestras prendas, nos mandaron de nuevo a los dormitorios. Dos nuevos ‘huéspedes’ se unieron al dormitorio que compartía con el ‘Orgas’ y el ‘joven entrecano’, los ‘nuevos’ era el ‘werito’ y el ‘fresita’, los tres estaban ahí por que rebasaron los 0.4 miligramos en la prueba del alcoholímetro.

-¿A todo les dieron 20 horas?- dirigí la pregunta a los tres que estaban arrestados por el alcoholímetro.
-¡No, a mi 25!- contesto el ‘fresita’.
- ¿Y por qué mas horas?-
-Porque me aloqué e insulto a esos pinches policías-
-¡Qué mal pedo!-

Dieron las 8:30am y de nuevo nos sacaron al patio para que asearan los dormitorios.

VII

-¿Y ustedes por qué están aquí?- les pregunte a dos tipos que me daban risa sus caras.
-Por limpiar parabrisas- me contesto el más alto de los dos.
-No sabia que limpiar parabrisas fuera delito-
-De repente hay operativos y nos cargan-
-¿Y a ustedes cuánto les pedían?-
-$100 por los dos-
-¿Y no traían?-
-A duras penas alcanzábamos a juntar $40 entre los dos-
-¿Iban empezando?-
-¡Si! íbamos llegando, y mi mujer bien me decía que hoy no fuera a trabajar-

VIII

Los custodios nos dejaron estar en el patio y aprovechar los primeros rayos de sol que temerosos invadían a la ciudad. El ‘joven entrecano’ interpuso un amparo y lo dejaron libre antes de cumplir su condena, así que los cuatro que quedábamos colocamos unas sillas que semejaban a las usadas en mis tiempos de enseñanza secundaria, en un semicírculo en el centro de patio, donde los pequeños rayos de sol se esforzaban por calentar la ciudad. A los pocos minutos se nos unieron dos más ‘por alcoholímetro’ uno con facha de ‘Big Metra’ y otro que estudiaba en España y estaba aquí por la temporada vacacional. Los minutos pasaron y las anécdotas de cada uno salían a relucir, les prestábamos atención con mucho ahínco, se necesitaba ‘matar’ tiempo, las risas no podíamos disimularlas, no faltaba el comentario del ‘Big Metra’ <<Sólo hacen falta las chelas ¿no?>>, <<parece pic-nic esto>> dijo el ‘werito’.

IX

-Luis y Christopher al medico- dijo el custodio.

Por fin las 12:30pm la condena terminaba, nos despedimos de los demás y les deseamos suerte, ellos salían en la noche y la madrugada.

-¿Crees que en la calle nos hablarían?- le pregunté al ‘Orgas’ en referencia a los cuatro compañeros que se quedaban por ‘alcoholímetro’.
-No lo creo, a lo mejor el de chinos sí, se ve buen pedo, pero el wero no creo-
-Que cagado, como allá adentro no existen las clases sociales, ni el estatus, todos éramos iguales-

A la salida nos regresaron nuestras pertenencias y tras la puerta nos recibian los XVNCA ‘menores de edad’…


-o-

[Dedicado principalmente a mis carnales de la XVNCA, a los que son retenidos por ir borrachos y a los artistas de la noche que llenan de Graffiti la ciudad en tiempos inimaginables teniendo que ‘rifarsela’ a la hora de correr para evitar las 13 horas…]